¿Un nuevo Magallanes?

París.- Los astrónomos identificaron en los últimos diez años unos 200 planetas fuera del sistema solar, sobre todo enormes gigantes gaseosos calientes con unas diez veces la masa de Júpiter.
En tanto, técnicas más sensibles permiten a los especialistas detectar con sus telescopios cuerpos celestes más livianos y parecidos a la Tierra. Sin embargo, la atmósfera terrestre entorpece la búsqueda de una segunda Tierra y posible vida en el espacio. Por eso, los cazadores de planetas recibirán ahora en todo el mundo ayuda de la órbita.
El satélite francés "Corot" iniciará un nuevo capítulo en la investigación de planetas como adelantado de una pequeña flota de sondas especializadas. Después de varios retrasos y un cambio del cohete transportador de un Ariane a un Soyuz, el explorador de 670 kilogramos será lanzado el 24 de noviembre del cosmódromo de Baikonur, en Kazajstán.
Más allá de las nubes y el continuo cambio entre noche y día, sus instrumentos de medición pueden descubrir también planetas más pequeños.
La Agencia Espacial Europea (ESA) y el Centro Alemán para Navegación Aérea y Espacial (DLR) apoyan la misión del "Corot", la búsqueda de "planetas habitables, similares a la Tierra en otros sistemas solares".
Sobre el satélite de 4,2 metros está montado un telescopio de 27 centímetros, que durante 150 días rastreará sectores del cielo y observará unas 60.000 estrellas en los llamados tránsitos solares.
Es así como algunos cazadores de planetas rastrean hoy día sus objetos de deseo: un planeta que pasa por delante de su sol modifica un poco la luminosidad de esa estrella, y eso se puede medir.
Cuando "Corot" descubra en dos años y medio además de nuevos gigantes gaseosos planetas minerales más pequeños y transmita esta información a la estación terrestre de Villafranca, en España, representará un puente para el futuro de la caza de planetas.
"En opinión de muchos investigadores, para encontrar realmente planetas del tamaño de la tierra en zonas habitables se necesitarán telescopios más potentes y periodos de observación más prolongados", afirma el DLR. "Corot" dará recién la señal de lanzamiento para una caza de planetas de la órbita sin problemas. Para lo demás, europeos y estadounidenses tienen otros planes.
Con un telecopio de alto rendimiento más fuerte, montado sobre el satélite "Kepler", la NASA quiere observar a partir de 2008 durante cuatro años un determinado fragmento de planetas que se parecen más a la Tierra que los gigantes gaseosos descubiertos hasta ahora. El principal objetivo en el espacio es encontrar agua, oxígeno, ozono y también metano en la atmósfera de una "segunda Tierra", es decir, las bases de la vida. Después de la misión europea "Gaia" para la medición tridimensional de la Vía Láctea, el satélite "Darwin" deberá buscar rastros químicos en a más tardar diez años.
Sólo así podría comprobarse finalmente la vida "allá afuera".
En tanto, técnicas más sensibles permiten a los especialistas detectar con sus telescopios cuerpos celestes más livianos y parecidos a la Tierra. Sin embargo, la atmósfera terrestre entorpece la búsqueda de una segunda Tierra y posible vida en el espacio. Por eso, los cazadores de planetas recibirán ahora en todo el mundo ayuda de la órbita.
El satélite francés "Corot" iniciará un nuevo capítulo en la investigación de planetas como adelantado de una pequeña flota de sondas especializadas. Después de varios retrasos y un cambio del cohete transportador de un Ariane a un Soyuz, el explorador de 670 kilogramos será lanzado el 24 de noviembre del cosmódromo de Baikonur, en Kazajstán.
Más allá de las nubes y el continuo cambio entre noche y día, sus instrumentos de medición pueden descubrir también planetas más pequeños.
La Agencia Espacial Europea (ESA) y el Centro Alemán para Navegación Aérea y Espacial (DLR) apoyan la misión del "Corot", la búsqueda de "planetas habitables, similares a la Tierra en otros sistemas solares".
Sobre el satélite de 4,2 metros está montado un telescopio de 27 centímetros, que durante 150 días rastreará sectores del cielo y observará unas 60.000 estrellas en los llamados tránsitos solares.
Es así como algunos cazadores de planetas rastrean hoy día sus objetos de deseo: un planeta que pasa por delante de su sol modifica un poco la luminosidad de esa estrella, y eso se puede medir.
Cuando "Corot" descubra en dos años y medio además de nuevos gigantes gaseosos planetas minerales más pequeños y transmita esta información a la estación terrestre de Villafranca, en España, representará un puente para el futuro de la caza de planetas.
"En opinión de muchos investigadores, para encontrar realmente planetas del tamaño de la tierra en zonas habitables se necesitarán telescopios más potentes y periodos de observación más prolongados", afirma el DLR. "Corot" dará recién la señal de lanzamiento para una caza de planetas de la órbita sin problemas. Para lo demás, europeos y estadounidenses tienen otros planes.
Con un telecopio de alto rendimiento más fuerte, montado sobre el satélite "Kepler", la NASA quiere observar a partir de 2008 durante cuatro años un determinado fragmento de planetas que se parecen más a la Tierra que los gigantes gaseosos descubiertos hasta ahora. El principal objetivo en el espacio es encontrar agua, oxígeno, ozono y también metano en la atmósfera de una "segunda Tierra", es decir, las bases de la vida. Después de la misión europea "Gaia" para la medición tridimensional de la Vía Láctea, el satélite "Darwin" deberá buscar rastros químicos en a más tardar diez años.
Sólo así podría comprobarse finalmente la vida "allá afuera".
Para Mas Información : Ver sitio COROT

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